Fin de año y miedo al futuro
Éste año, para mi marcado por la crísis, es un año de luto. La razón es que estamos perdiendo derechos a cada segundo. De entrada nos suben impuestos, pagamos más por los productos y servicios básicos y tener un techo, en España, sale muy caro.
Un español a fecha de hoy se puede clasificar segín dos criterios, empleado o desempleado. Mi reincorporación al mercado laboral, por un lado me aporta cierta tranquilidad económica. Por contra he renunciado casi por completo a mi vida personal.
No es que yo me obsesione con el trabajo, lo que pasa es que la mitad de mi dia, 12 horas, estoy vinculado por completo a mi empresa. 8 horas duermo, y tengo 4 para mis necesidades más básicas. Hoy día un trabajado es un número, productividad, y horas. No importa que sea día laborable o festivo. Las grandes empresas están obteniendo sus regalos navideños, y tienen la posibilidad de seguir fcturando todos los días del año.
Por contra el pago de ésas horas, me parece del todo insuficiente. Estamos hablando de que en muchas empresas la hora de un domingo se paga casi por igual que una hora de día laborable. Un domingo con tu hijo, tiene una compensación ridicula.
Mi miedo reside en que estamos condenados a hacer ricos a los más ricos, y a las grandes multinacionales. Porque inconscientemente, no sólo necesitamos trabajar para ellas para poder subsistir,sino que además nos asedian diariamente para que gastemos nuestros ahorros en sus productos. Telefonia, luz, gas, impuestos y tasas públicos, comida, ropa… en todo momento estamos pagando, a todas horas, a una gran multinacional.
Cuando trabajamos a nuestra empresa, cuando vemos una serie de TV, luz, calefacción, impuestos públicos, TDT, Televisión, casa… Cuando paseamos por las calles, limpieza, basuras, iluminación…
La cuestión es que, entiendo perfectamente que hay servicios que se han de pagar. Pero no comprendo porqué ciertos productos o servicios los pagamos más de un 200% más caros de lo que valen (quizás por falta de alternativas, e interéses cruzados). Y tampoco entiendo en que se gasta ése dinero, porque realmente discuto el que sirvan para mantenimiento, o retribución, me parecen más bien una forma de enrriquecimiento indiscriminado para unos pocos.
En concusión, mucho miedo, veo una esclavitud silenciosa que me acojona, y espero sinceramente una revolución social que lo contrareste.







